La producción de Star Wars: Starfighter continúa en Reino Unido, mientras que los estudios de sonido en Hungría y las casas de posproducción en Australia mantienen un ritmo intenso. La industria cinematográfica global avanza pese a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a proponer aranceles del 100% a las películas producidas fuera del país, con la intención de proteger empleos en el cine estadounidense.