Pensé que nunca volvería a hacerme esta pregunta. A esta edad, una ya no se enamora “como antes”. Se administra. Se cuida. Se explica.
Y, sin embargo, aquí estoy, considerando algo que durante años observé con extrañeza: una relación con un hombre más joven.
La primera reacción no viene del deseo, viene del juicio. El propio. El ajeno.