Quienes sistemáticamente se han opuesto a que en el gobierno de Zacatlán haya una mujer como Bety Sánchez se quedaron con las ganas de cobrar una factura con claros tintes de misoginia cuando pretendieron utilizar como rehén de los arrebatos machines ni mas ni menos que al gobernador Alejandro Armenta la noche del sábado, cuando decidió asistir al festival para celebrar a los fieles difuntos en ese rincón de la sierra.