Aunque los teléfonos celulares nos auxilian con tareas cotidianas y nos mantienen en comunicación, la interacción prolongada con estos dispositivos puede generar dependencia o ansiedad, baja tolerancia a la frustración, distanciamiento con familiares, falta de concentración en el estudio, miedo a la socialización, estrés en el trabajo, depresión o baja autoestima, explicó Paola Cristina Colunga Serralde, Responsable de Atención Psicológica de la Clínica de Bienestar Universitario (CBU) de la Universidad Ibero Americana, Ciudad de México.