Una serie de demandas colectivas en Estados Unidos colocan a OpenAI bajo intenso escrutinio legal. Siete querellas interpuestas en tribunales de California acusan a la compañía de haber lanzado ChatGPT sin suficientes salvaguardas, lo que habría derivado en suicidios y episodios de salud mental en usuarios que no presentaban antecedentes psicológicos.